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Actualmente en internet existe bastante información acerca del BIM relacionada con el sector de la construcción. Todo lo que buscamos engloba muchos conceptos y a veces es difícil encontrar algo concreto que pueda responder a nuestras situaciones.

En el caso de los escenarios planteados desde el punto de vista de la Constructora la tarea de encontrar información práctica en temas BIM se complica. Vemos cómo funcionan ciertas herramientas, buscamos cómo podríamos optimizar nuestra manera de trabajar, pero al final nos encontramos con situaciones de los dos extremos: demasiado genéricas o demasiado concretas.

En esta entrada comentaremos una serie de consideraciones a tener en cuenta a la hora de empezar una obra en BIM que nos ayudarán a ver un poco de luz y no sentirnos desbordados por el trabajo que creemos que conlleva.

Este post no pretende ser “estático”, y no hay que tomarlo como algo que siempre se tenga que hacer ya que todo dependerá del contexto donde nos encontremos. En base a las experiencias que vayamos teniendo a lo largo de las obras podremos continuar enriqueciendo el objetivo de esta entrada.

Situación inicial

En primer lugar, debemos saber en qué escenario nos movemos. En entradas anteriores sobre BIM en obra (Por ejemplo: ¿Cómo modelar con piezas de Revit en fase de obra?, Parámetros y filtros de Revit aplicados a la fase de obra) se comentaban una serie de situaciones para poder hacer el desarrollo de las diferentes herramientas o ejemplos que nos podemos encontrar en fase de ejecución.

Por tanto, este post se encuentra en un contexto similar. Recordamos que, como Constructora, recibimos un proyecto BIM válido para construir con una serie de condiciones y tiempos establecidos por el cliente. Esto nos influirá a la hora de tomar decisiones sobre qué podemos hacer o no con el modelo para optimizar la producción en fase de ejecución. También nos llegará un modelo BIM donde realizaremos todas las labores de gestión y modelado a lo largo de la obra. Podemos recibir varios tipos de archivos BIM: ArchiCAD, Aecosym, Revit, etc… pero nosotros nos centraremos en Revit porque es el más habitual hasta la fecha.

Por otra parte, utilizaremos otros programas BIM para poder complementar ciertas tareas puntuales de control interno.

Consulta del modelo

Para empezar, debemos saber qué herramientas BIM podemos utilizar para cumplir este objetivo. Podemos utilizar el propio Revit para poder consultar diferentes zonas de nuestro edificio mediante vistas (ya sean plantas, secciones o vistas 3D). Debemos pensar que estas vistas las tenemos que controlar de manera interna y, por tanto, no es aconsejable utilizar las creadas en el propio proyecto ya que es posible que estén utilizadas en planos o tengan una configuración determinada en la que no podamos visualizar ciertos elementos y nos genere confusión. Es muy útil echar un vistazo a gran escala cómo se compone cada vista, desde la barra de propiedades hasta la modificación de visibilidad/gráficos (V/G).

Imagen 1: Vista 3D de trabajo. Comprobación de geometría básica. Fuente propia.

Dentro de las propias vistas podemos ayudarnos de múltiples herramientas para mejorar la visualización de estas, utilizando filtros, gestionando elementos, subproyectos, vínculos. Cuando todo este proceso de mejora visual termine, no nos olvidemos de crear plantillas de trabajo para poder aplicar este tipo de configuración a otras vistas.

Imagen 2. Ejemplo de diferentes plantillas de trabajo en un proyecto. Fuente propia.

Otro software con bastante potencial es Navisworks. Es un programa muy utilizado para la revisión y coordinación de diferentes modelos. Una de las grandes ventajas de este programa es la sencillez para usarlo y su gran rendimiento. Podéis encontrar información muy interesante en la entrada siguiente: Constructora, ¿quieres iniciarte al BIM de una forma sencilla y económica?

Con Navisworks, tendremos algunas funciones similares a las que tiene Revit, y otras mucho más potentes para poder tener precisión en lo que estamos revisando (como, por ejemplo, el filtrado de elementos según parámetros y de forma más compleja).

Desde el punto de vista de consulta del modelo, es bastante intuitivo movernos con la herramienta ya que presenta muchas similitudes con respecto a otros programas de diseño 3D.

Imagen 3. Pestaña “Punto de vista” de Navisworks. Consulta 3D. Fuente propia.

Estos softwares son muy interesantes para poder hacer consultas de modelo de manera interna. Pero ¿Y si los otros agentes implicados necesitan consultar el modelo? Para este caso, deberíamos recurrir a los CDE (Common Data Environment).

Un entorno de datos común no solo sirve para almacenar datos e información, sino también para trabajar de forma colaborativa. Dentro de las distintas funciones de un CDE, encontramos la de consulta del modelo por parte de cualquier agente implicado. El mercado es muy amplio y cada CDE presenta sus propias características y de ello dependerá la cantidad de funciones que podamos realizar.

Actualmente, un CDE con gran protagonismo es Trimble Connect. Su esencia se basa en su potente gestión de información y además en su sencillo visor 3D para poder, entre otras cosas, consultar nuestro modelo en cualquier fase del proyecto en la que nos encontremos. Podemos establecer equipos y, con ello, un sistema de permisos para poder ejercer un control más estricto sobre el flujo de trabajo que estamos realizando.

Por último, podemos acceder a su visor 3D desde internet o desde su propia aplicación de escritorio. Cuando entramos en el visor, podemos realizar diferentes tareas como seleccionar elementos para consultar información concreta, medir ciertas superficies, hacer secciones, ocultar objetos, etc. Dependiendo del sitio que consultemos, nos ofrecerá más herramientas para poder utilizar.

Imagen 4. Visor web 3D de Trimble Connect. Fuente propia.

Conclusión

En este post hemos mencionado ciertos aspectos interesantes a la hora de comenzar una obra en BIM. Los diferentes escenarios que se nos plantean nos harán tomar decisiones, y a veces no tienen por qué ser las mismas, ya sea una obra u otra. Es muy importante revisar las veces que haga falta las condiciones particulares que tiene nuestro proyecto BIM, ya que de ello dependerá que tomemos las decisiones más adecuadas respecto a los trabajos que deberemos realizar en el modelo.

Debemos estar atentos, saber dónde estamos y qué objetivos pretendemos conseguir, y en base a esto crearemos nuestras propias rutinas que nos ayudarán a optimizar nuestra producción en cualquier obra que realicemos.

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