MANTENIMIENTO PREVENTIVO VS MANTENIMIENTO CORRECTIVO

Marcos Herrera

En ocasiones solemos restar importancia a las operaciones de mantenimiento de los elementos que componen una edificación. La tendencia es sustituir aquellos elementos que se deterioran o que llegan al final de su vida útil e incluso, en muchos casos, evitar sustituirlos. Dada la situación económica del país, los propietarios solemos alargar la vida útil de los elementos porque creemos que nos resultará más económico prorrogar la reparación y/o sustitución de aquellos que no se encuentran en un estado óptimo, pero nada más lejos de la realidad. Con el paso del tiempo, estos elementos que hemos dejado que se deterioren de más por no invertir en su reparación o recambio, supondrán un gasto incluso mayor. En la mayoría de casos, el coste de las reparaciones y/o sustituciones asciende más al esperar que al realizar aquellas operaciones de mantenimiento que son necesarias en su debido momento.

En las fotos que se pueden ver adjuntas a la publicación observamos una barandilla de protección para evitar caídas en el paseo marítimo de un pueblo de la Costa Brava.

 


La deterioración de los balaustres de esta barandilla se debe a la corrosión del material a causa de estar constantemente expuesto a un elemento tan agresivo como es el agua de mar. Debido a la salinidad atmosférica (factor controlante de la corrosión atmosférica en atmósferas marinas puras) estos elementos portantes de la barandilla han llegado a tal deterioro que han tenido que ser sustituidos por “vallas provisionales” como vemos en la segunda imagen.


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 En la siguiente imagen 1 podemos ver el incremento de corrosión en el acero debido a la salinidad atmosférica.

Nos encontramos frente a un caso en el que no se ha realizado ningún tipo de mantenimiento, ni preventivo, ni correctivo, y en el que se denota una importante negligencia por parte de los técnicos responsables. En el caso del pueblo estudiado, la caída en caso de no existir barrera es de aproximadamente 5 metros, así que el riesgo de precipitarse al vacíoque sufren los usuarios es potencialmente peligroso. ¿Hasta qué punto el valor económico de una reparación debe cobrarse una vida humana?

Bajo mi punto de vista en ninguno de los casos. Es por ello que apuesto por un mantenimiento preventivo programado que permita a los técnicos realizar revisiones de los elementos que componen los edificios y realizar su mantenimiento con una periodicidad establecida. El mantenimiento preventivo pretende evitar el correctivo ya que este se aplica una vez ocurre un problema o incidencia y por tanto debería ser totalmente evitado en aquellos casos en los que existe riesgo para los usuarios. 

El ejemplo de esta barandilla es obvio como también lo sería el de la estructura de un edificio. El mantenimiento correctivo debería reservarse únicamente para resolver aquellas incidencias que son imprevistas, pero en ningún caso para las incidencias que podrían preverse con un simple mantenimiento como el que debería haberse llevado a cabo en la barandilla del Paseo Marítimo. En nuestro ejemplo, podíamos prever este problema sin ninguna duda. 

El mantenimiento preventivo pretende alargar la vida útil de los elementos constructivos en un estado de uso óptimo y está definido por la programación periódica de ciertas operaciones de mantenimiento.Las operaciones de mantenimiento se realizan para contrarrestar la posibilidad de que diferentes agentes ataquen el sistema del edificio, por ello, la finalidad de estas operaciones es conseguir que el sistema de los edificios esté en buenas condiciones en toda su vida útil.

Estas operaciones varían en función de las características constructivas de cada edificio de manera que el mantenimiento realizado pueda dar lugar a mejores resultados al adaptarse a cada uno de ellos al haberse realizado de acuerdo con los medios auxiliares y de seguridad (individuales y colectivos) necesarios según los elementos constructivos a analizar.

Sin embargo, estas operaciones también tienen la finalidad de reducir los costes económicos del mantenimiento utilizando la prevención por delante de la corrección.


Desgraciada e inevitablemente, cualquier tipo de edificación se deteriora por el paso del tiempo, por ello es indispensable realizar las operaciones de mantenimiento necesarias para poder alargar su vida útil y evitar así que se deterioren los diferentes elementos y sistemas que lo componen.Para evitar errores o duplicidades, a la hora de llevar a cabo alguna de estas tareas, es recomendable realizar unas fichas de operaciones, posteriormente recogidas en un documento, que expliquen de forma detallada todas las operaciones a realizar para un elemento determinado. Vemos a continuación un ejemplo de una de estas fichas:

 Habrá operaciones más costosas que otras pero lo importante es realizar estas tareas de mantenimiento de forma periódica para conseguir alargar la vida útil del edificio en un estado de uso óptimo y así prevenir incidencias y reservarlas para ser corregidas mediante un tratamiento correctivo. A la larga resultará más económico, más coordinado y más seguro para los usuarios del edificio.