POBREZA ENERGÉTICA

Jaume Masip

                      El concepto Pobreza Energética fue introducido a debate en España en 2012 mediante la primera edición del informe de pobreza energética realizado por la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA)1.

                      Aunque en países como Reino Unido se lleva hablando de ello y estudiando las causas desde la década de los 90. Desde entonces, el nivel de preocupación gubernamental en relación a éste problema ha ido en aumento y hoy en día es una nueva línea de actuación de muchas administraciones públicas.

                      La pobreza energética se define como la incapacidad de los hogares para obtener unas condiciones térmicas adecuadas para la vivienda, o dedicar una parte elevada de su renta para conseguirlas. La importancia de este fenómeno radica en que esta imposibilidad de alcanzar estos grados de confort afecta directamente la habitabilidad de la vivienda.

                      La pobreza energética es un fenómeno que se define a partir de los siguientes tres parámetros:

                      •  Nivel de ingresos en el hogar

                      •   Eficiencia térmica de las viviendas  

                      •   Coste de la energía en el presupuesto del hogar  

                      Parámetros que definen la pobreza energética. Fuente propia

                      La combinación de estos tres fenómenos en particular genera una condición de vida en los hogares que se traduce en no alcanzar las condiciones mínimas de confort térmico, problemas de salud en los perfiles más vulnerables o una merma importante en los recursos económicos del hogar para hacer frente a las condiciones climáticas en perjuicio de otras áreas de consumo, entre otros muchos fenómenos indeseados que las investigaciones al respecto nos entregan permanentemente.

                       Es muy importante poder identificar la pobreza energética, ya que es el punto de partida para poder atacarla con acciones concretas que permitan alejar a los hogares de esta condición indeseada, mejorando con ello su calidad de vida.

                      Para poder realizar está diagnosis de los posibles hogares que puedan encontrarse en situación de pobreza energética existen diferentes métodos de análisis, a continuación, enumeramos tres de los más implantados.

                      •  Método AROPE

                      •  Método Doble de la media

                      •   Método MIS

                      Los indicadores se definen ampliamente en el Informe sobre Pobreza Energética en España. Análisis económico y propuestas de actuación del 2014 realizado por el grupo Economics for Energy2.

                       

                      La recopilación de información para la realización de los análisis es esencial para obtener resultados fiables y que permitan actuar en los casos más desfavorables en los que se encuentra la población. En la ejecución de los métodos de detección se utilizan herramientas como; Encuestas de Condiciones de Vida que valoran la situación en la que vive el usuario (a nivel de confort en la vivienda, económico, laboral, …), Estudio de Consumos y Pagos (energéticos, inmobiliarios, de bienes materiales, …) e Inspecciones Técnicas del Edificio (dónde se analiza el estado del inmueble).

                       

                      Estudio lumínico de una vivienda dentro del Análisis Energético. Fuente propia

                       

                      Es en este último elemento de estudio donde los softwares utilizados en el entorno BIM, creación del modelo 3D mediante Revit y análisis energético con Design Builder, por ejemplo, facilitan el diagnóstico de la vivienda.

                      A través de estos softwares se puede detectar cuál es el estado de la vivienda y, mediante modificaciones en el modelo virtual, visualizar qué mejoras se obtienen. Por ejemplo, se puede definir la temperatura actual y que actuaciones realizar para llegar a una temperatura de confort o cuál tendría que ser el consumo energético para alcanzar dicha condición.

                      En definitiva, la pobreza energética es una lacra cada vez mayor en nuestra sociedad, pero que gracias a las herramientas de que disponemos actualmente tenemos la posibilidad, y también el deber, de combatirla de una forma eficiente.


                                

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