Como implementar BIM en un proyecto de rehabilitación energética

Marcos Herrera

Mi primera experiencia con el BIM fue relacionada con mi proyecto final de carrera, lo realicé conjuntamente con un compañero con el que pretendimos encontrar una solución sostenible para renovar de forma energética una manzana en el Ensanche de Barcelona. En concreto, nuestro proyecto se centró en la manzana delimitada por las calles: Diputación, Calàbria, Viladomat y Gran Via de les Corts Catalanes. Esta manzana está compuesta por veintisiete edificios de diferentes usos, entre los que predominan los edificios de uso residencial con comercios en planta baja (alrededor de 350 viviendas y 40 comercios aproximadamente) y además encontramos dos edificios de oficinas, dos edificios destinados al uso clínico o sanitario y uno al sector hotelero. Cómo os podéis imaginar se trataba de un proyecto de gran envergadura, por lo que decidimos utilizar una plataforma BIM para conseguir crear dicha manzana en un entorno virtual con interoperabilidad con distintos programas de diferentes ámbitos. Como sabemos, la metodología BIM pretende acercar o integrar en una misma plataforma a los diferentes agentes que intervienen en los procesos constructivos, de esta manera conseguiríamos que todos hablásemos el mismo idioma y poder beneficiarnos de este factor. En nuestro caso, conseguimos utilizar una herramienta BIM para crear nuestra maqueta virtual y poder exportarla desde ahí a diferentes programas de cálculo sin tener que modelar la volumetría desde cada uno de ellos.


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Nosotros ya disponíamos de una maqueta de nuestro proyecto en el programa Sketchup. Se trata de un programa donde nos permite visualizar construcciones en un entorno 3D. Pero goza de ciertas limitaciones a nivel constructivo. Aprovechándonos de la flexibilidad de importación y exportación de Revit conseguimos introducir esa maqueta en Sketchup a través de masas conceptuales dentro de Revit donde modelamos hasta conseguir nuestra manzana y su entorno con la que obtuvimos una visión global de nuestro proyecto. Ésta maqueta nos permitió estudiar su geometría y la disposición de sus volúmenes, estudiar las sombras que proyectaban los edificios que componen el entorno y poder hacernos una idea de cómo se beneficiaba o perjudicaba nuestra manzana en función a todos estos factores. Por lo que respecta a las simulaciones energéticas de todos estos volúmenes utilizamos el software de cálculo británico Design Builder. Éste, especializado en la simulación ambiental y energética de edificios y famoso por utilizar el motor de cálculo Energy Plus (uno de los programas de simulación más avanzados y prestigiosos del mundo creado por el DOE Department of Energy  de Atlanta), recibió en 2015 por la ASHRAE (asociación estadounidense de ingenieros de calefacción, refrigeración y aire acondicionado) el premio al flujo de trabajo más innovador. Gracias a éste extraimos datos sobre los balances térmicos en los edificios averiguando que elementos tenían mayores pérdidas caloríficas. Estimamos la demanda climática y lumínica de cada uno de los diferentes volúmenes en que está compuesta la manzana y por consiguiente las demandas correspondientes a cada uno de los usos a los que se destinan dichos volúmenes y gracias a estos datos y algunos otros implantamos soluciones y las revalidamos.

Así, mediante las herramientas Revit y Design Builder conseguimos aplicar la sexta dimensión del universo BIM, la sostenibilidad. Beneficiándonos de la interoperabilidad de esta metodología de trabajo en base a los distintos agentes integrados en el proceso de la construcción, obtuvimos una calificación de matrícula de honor unánime por parte del tribunal académico y logramos aplicar de forma eficiente ésta metodología en un proyecto de gran extensión. Pero no todo fue coser y cantar… Mi experiencia con Revit fue satisfactoria como plataforma principal, es decir, gracias a sus amplias posibilidades de importación pudimos aprovechar nuestra maqueta de Sketchup evitando así tener que volver a modelar nuestra manzana y su entorno dentro de Revit. Existen muchos tipos de importación y cada una tiene sus protocolos y limitaciones pero la relación entre el trabajo que daría volver a modelarlo todo de cero en Revit con la facilidad de la importación desde Sketchup nos benefició sumamente. Trabajar con Revit desde ese momento fue muy cómodo, de hecho fue la parte de nuestro trabajo que desempeñamos con más eficacia. Gracias al entorno paramétrico que caracteriza ésta plataforma realizar cambios y modificaciones fue muy rápido. La segunda exportación (de Revit a Design Builder) fue algo más desalentadora. La exportación de la geometría fue fácil y se adecuaba a lo esperado pero las propiedades de los elementos constructivos que especificamos en Revit eran papel mojado. Por un lado fue provechoso ya que conseguimos exportar la volumetría de los edificios y su entorno en distintas plataformas por lo que nos ahorramos un trabajo importante pero no todo el que podríamos si se trabajaran más estas exportaciones e importaciones por parte de los desarrolladores de los software.


A día de hoy éste conflicto sigue produciéndose en las últimas versiones de ambos programas. Así que como conclusión, destacaría que a nivel geométrico la interoperabilidad entre plataformas está bien (ya que nos evita tener que modelarla en cada programa) pero a lo que respecta al traspaso de información de cada uno de los elementos constructivos que modelamos en Revit (materiales, propiedades térmicas, etc.) aún queda camino y por consiguiente aún falta trabajo para asumir uno de los objetivos de la metodología BIM: la integración de los diferentes agentes que intervienen en los procesos constructivos.


          

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